sábado, 22 de octubre de 2011

NO PUEDE HABER FORMACIÓN INTEGRAL DE LA PERSONA SIN EDUCACIÓN EMOCIONAL

NO PUEDE HABER FORMACIÓN INTEGRAL DE LA PERSONA SIN EDUCACIÓN EMOCIONAL

Prof. David Monsalve Díaz

Muchas de las investigaciones realizadas sobre el éxito o fracaso de las parejas, familias, empresas, instituciones, líderes, tienen que ver con el deficiente manejo de competencias emocionales y no tanto de las cognitivas o intelectuales. Los estudios han demostrado que poseer un alto nivel de coeficiente intelectual no garantiza el éxito, ni el desarrollo positivo y bienestar de las personas. Personajes muy renombrados que tienen un alto rendimiento académico y son brillantes intelectuales con varios grados y títulos son pésimos constructores de su vida y en su relación con los demás; no sienten satisfacción en su trabajo y no son felices con su forma de ser y actuar, en algunos casos terminan en la cárcel como consecuencia de su conducta inapropiada.

Los aportes y la difusión realizada por Goleman (1995) en el tema de la Inteligencia Emocional, hizo tomar conciencia de que éxito en la escuela y éxito en la vida no siempre van de la mano. En realidad, en términos de evaluación del sistema educativo, hasta ahora prácticamente la única medida del éxito de la escuela ha sido el rendimiento académico del alumnado (Estudios internacionales de evaluación: TIMSS, PISA, etcétera), sin tener en cuenta la contribución educativa de la escuela a niños y jóvenes. Sin embargo, por mucho que tras los malos resultados de los sucesivos informes internacionales desterrar el fracaso escolar sea la gran prioridad del sistema educativo, el éxito de la enseñanza secundaria no debería basarse exclusivamente en la consecución de objetivos académicos.

Muchos estudiantes preadolescentes en la actualidad viven en familias desestructuradas, pertenecen a culturas diversas y avanzan muy rápidamente en el mundo audiovisual. Sin embargo, esas vidas casi posmodernas se ven atrapadas durante la jornada escolar en instituciones con horarios burocráticos, conocimientos compartimentados y con una deficiente atención hacia los jóvenes.

Las necesidades personales, afectivas, sociales y de desarrollo de los preadolescentes son cruciales para su bienestar actual, para aumentar sus posibilidades de éxito académico, para su futura satisfacción personal y para garantizar la construcción de su propia responsabilidad. Sin embargo, en numerosas ocasiones, se muestra una actitud explícitamente hostil a estas necesidades, rechazando todo lo que no se encuadre en los márgenes disciplinarios, lo que no sea estrictamente académico y lo que no se centre exclusivamente en la tarea inmediata del aprendizaje (Hargreaves, Earl y Ryan 1998).

El trabajo de carácter emocional rara vez es reconocido como primordial para indicar la profesionalidad del docente. Sin embargo, no es sólo un requisito importante para el aprendizaje, sino una forma esencial para el mismo.

Según Bisquerra (2000, p. 243), La educación emocional es: “Un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos, cognitivo y emocional, los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral”

Para Shapiro (1997), la educación emocional debe servir para desarrollar en el alumno un conjunto de cualidades que tienen que ver con el éxito en la vida. Algunas de estas cualidades son: la empatía, la expresión y comprensión de los sentimientos, el control del genio, la daptación, la resolución de problemas interpersonales, el respecto, entre otros. De este modo, la educación emocional tendría por objetivo el desarrollar en el alumno la inteligencia social, en la que la inteligencia emocional sería un subconjunto de ésta y que vendría ser un saber controlar los sentimientos y emociones, tanto propios como de los otros, así como la capacidad para influir en ellos y utilizar esta información para orientar el pensamiento y las propias acciones.

Por otro lado, Oliveira (1998), expresa que la educación emocional es un proceso encaminado a restaurar el equilibrio sentimental del adolescente, así como a fortalecer mediante la creación de ambientes de confianza el desarrollo de un identidad acorde a las necesidades del proceso evolutivo del adolescente.

Ante este panorama educativo, en varios países del mundo, principalmente en los países desarrollados de Occidente (Norteamérica y Europa) han surgido iniciativas de incorporar elementos de Inteligencia Emocional en la educación primaria y secundaria. Se destacan los casos de Estados Unidos, Australia, Inglaterra y España.

Estados Unidos fue pionero en llevar a las aulas programas para mejorar las habilidades sociales y emocionales de los niños y jóvenes. Los estudios realizados en este país presentan que aquellos alumnos en más IE sufren menos ansiedad, tienen una mejor autoestima y menos preocupación excesiva ante los problemas y lo mismo sucede en estudios similares realizados en Australia (Ciarrochi, Deane y Anderson 2002).

En otro estudio llevado a cabo en Estados Unidos (Lopes, Salovey y Straus 2003), aquellos alumnos con una mayor puntuación en los tests de inteligencia emocional (IE) presentaban una mayor calidad en las relaciones de amistad y sus amigos los caracterizaban como personas que proporcionaban apoyo emocional e interacciones positivas.

Otros países de Europa, concretamente en España, Reino Unido, Suecia, Holanda y Alemania, también están consiguiendo similares logros.

Las conclusiones de un informe internacional promovido por la Fundación Marcelino Botín y basado en experiencias educativas reales que se han desarrollado en seis países, manifiesta  que la educación emocional en la escuela mejora la convivencia y los resultados académicos de los alumnos.

En Latinoamérica, están comenzando a desarrollarse algunas iniciativas particulares (México, Chile y Brasil). En Argentina el tema está en todavía en sus inicios.

Por ejemplo en Chile, se le dio impulso desde el punto legislativo se introdujo en 1990 la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE), esta reforma, como tal se concretó en el año de 1996.
           
En nuestro País, durante mucho tiempo las emociones no han sido consideradas como importantes, se ha dado mayor relevancia a la parte racional del ser humano. La educación emocional no es considerada  como elemento fundamental en la formación de la persona, no se le ha dado la debida importancia  para incorporarlo como un área en el Diseño Curricular Nacional. Es preocupante que en el ámbito educativo la dimensión emocional ha sido la gran olvidada, el interés se ha centrado exclusivamente en el desarrollo cognitivo.
           
Según el DCN (2008. p 412), en el nivel secundario, en el Área Persona Familia y relaciones Humanas la Competencia Construcción de la Autonomía del sexto ciclo, afirma que el estudiante: “Se reconoce y valora como persona con necesidades, sentimientos e intereses propios, desarrolla su autoestima y afirma su identidad sexual, asumiendo positivamente sus cambios físicos, intelectuales y emocionales, así como el rol de su familia y comunidad”. Mientras que en el séptimo ciclo dice que: “Se compromete en la construcción de un proyecto de vida, aprendiendo de sus propias experiencias a tomar decisiones y a asumir las consecuencias de sus actos a partir de la reflexión sobre los principales problemas que se dan en la sociedad.

Por otro lado, esta misma área, en la competencia Relaciones Interpersonales de el sexto ciclo concibe que el estudiante: “Establece relaciones interpersonales mediante el desarrollo de habilidades sociales que le permitan aceptar a los otros, respetando sus diferencias culturales y valorando el trabajo colaborativo, de manera solidaria y comprometida, en los diferentes entornos en los que se desenvuelve. Se plantea metas claras sobre su futuro a partir del reconocimiento de sus habilidades, intereses, aptitudes y se propone un estilo de vida saludable”. Esta competencia en el sétimo ciclo menciona que el estudiante: “Establece relaciones de intercambio y afecto y aprende a resolver conflictos interpersonales armonizando los propios derechos con los derechos de los demás, en busca del bien común. Afirma un proyecto de vida tomando en cuenta su elección vocacional y sus aspiraciones personales, en coherencia con un estilo de vida saludable”.

En el nivel secundario, de las 29 competencias que se pretenden desarrollar, sólo dos hacen referencia el desarrollo de capacidades emocionales pero de manera insuficiente, porque tan sólo buscan que el estudiante asuma sus cambios emocionales (Construcción de la Autonomía) y establezca relaciones interpersonales mediante el desarrollo de habilidades sociales. Cabe preguntarse ¿cómo el estudiante podrá asumir sus cambios emocionales si ni siquiera sabe reconocer sus emociones? Es importante dar el primer paso para posteriormente poder manejarlas.

El DCN expresa que las horas de libre disponibilidad deberán ser priorizadas en   las áreas de Comunicación, Matemática y Educación para el Trabajo, según las necesidades de los estudiantes (2008. p 52). Sin embargo, para el área de Persona Familia y relaciones Humanas, que en mínimo tiempo trabaja la educación emocional, no es tomada en cuenta y sólo se le otorga dos horas pedagógicas semanales para su desarrollo. El tiempo asignado resulta insuficiente si se quiere desarrollar talleres  que permitan desarrollar las capacidades emocionales. Además, hay que tomar en cuenta que los docentes y tutores son los primeros llamados en conocer y manejar estas capacidades.

Por otro lado, nuestro DCN (2008. p 51) expresa que la hora de tutoría no es una clase, es un momento para tratar los asuntos relevantes de la tutoría y dar la oportunidad a los estudiantes para interactuar y conversar sobre sí mismos y el grupo. Lo que también resulta insuficiente para atender a los estudiantes en sus necesidades educativas, que mayormente tienen que ver con el factor emocional.

Por lo comentado anteriormente, queda demostrado que en el ámbito educativo la dimensión emocional ha sido la gran olvidada, el interés se ha centrado exclusivamente en el desarrollo cognitivo. La educación no puede agotarse en la mera transmisión de contenidos culturales desvinculados de la persona en cuanto ser que no sólo piensa, sino que siente y se comunica. Dándonos cuenta de la importancia de lo emocional en la construcción personal, profesional y social, no debiera existir un solo centro educativo en el que no apareciera entre sus finalidades de centro y objetivos de aula la explícita alusión a la educación emocional. Ya no se trata de planteamientos opcionales, sino de un valor transversal a los contenidos formativos, debiendo estar presente desde las ciencias sociales a las ciencias de la naturaleza y la matemática. Esto es posible por cuanto si la educación de la mente es formada a través de las disciplinas y contenidos curriculares, la educación emocional cuenta además con la metodología docente. Esto es, educamos las habilidades emocionales mediante actitudes, climas y modos de interactuar.

Muchos de los maestros somos conscientes que en nuestra institución educativa los estudiantes tienen deficiencias en el reconocimiento y manejo de sus propias emociones, en el desarrollo de la propia motivación, en el reconocimiento de las emociones en los demás, es decir en el desarrollo de la empatía, en el manejo de las relaciones interpersonales, en la capacidad para transformar las emociones, deficiencia en reparar el daño que ocasionan a alguien.

En este contexto, urge la necesidad de educar las emociones de los estudiantes; para lograrlo, es necesario elaborar y aplicar proyectos de innovación y programas de Educación Socioemocional que contribuyan al desarrollo personal y social de nuestros educandos, si fuera  posible de toda la comunidad educativa, ya que esto favorecerá el logro de nuestro mayor objetivo: la formación integral de la persona.

CONCLUSIONES

Poseer un alto nivel de coeficiente intelectual no garantiza el éxito, ni el desarrollo positivo y bienestar de las personas. Los aportes y la difusión realizada por Daniel Goleman en el tema de la Inteligencia Emocional, hizo tomar conciencia de que éxito en la escuela y éxito en la vida no siempre van de la mano.

Es preocupante que en el ámbito educativo de nuestro país la dimensión emocional ha sido la gran olvidada, el interés se ha centrado exclusivamente en el desarrollo cognitivo. En el nivel secundario, de las 29 competencias que se pretenden desarrollar, sólo dos hacen referencia el desarrollo de capacidades emocionales pero de manera insuficiente.

La educación no puede agotarse en la mera transmisión de contenidos culturales desvinculados de la persona en cuanto ser que no sólo piensa, sino que siente y se comunica.
Muchos de nuestros estudiantes muestran deficiencias en el desarrollo de capacidades emocionales.
 Es urgente la necesidad de educar las emociones de los estudiantes para lograr su formación integral.

BIBLIOGRAFÍA

1.      BISQUERRA, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Edit. Praxis Barcelona.
2.      CIARROCHI, J., DEANE, F. Y ANDERSON, S. (2002) “Emotional intelligence moderates the relationship between stress and mental health”. Personality and Individual Differences.
3.      HARGREAVES, A., EARL, L. Y RYAN, J. (1998). Una educación para el cambio. Reinventar la educación de los adolescentes. Barcelona: Octaedro.
4.      LOPES, P., SALOVEY, P. Y STRAUS, R. (2003). “Emotional intelligence, personality and the perceived quality of social relationships”. Personality and Individual Differences.
5.      MINISTERIO DE EDUCACIÓN. (2008). Diseño Curricular Nacional de Educación Básica Regular. Ministerio de Educación. Perú.
6.      OLIVEIRA, M. (1998). La educación sentimental: Una propuesta para adolescentes. Edit. Icaria. Barcelona.
7.      SHAPIRO, L. (1997). La inteligencia emocional de los niños. Una guía para padres y maestros. Edit. Javier Vergara  S.A. Buenos Aires.

AUTOCONTROL EMOCIONAL

AUTOCONTROL EMOCIONAL
Prof. David Monsalve Díaz

¿QUÉ ES EL “AUTOCONTROL”?
Es la capacidad de dominar nuestros impulsos. Este dominio nos permite desarrollar un comportamiento adecuado a cada situación, ya sea laboral, social, de pareja. Si los impulsos no son dominados, entonces ellos determinarán nuestro comportamiento,  haciéndonos cometer errores de los cuales luego nos arrepentimos.
Los impulsos pueden ser malos y buenos

     





     
Hay impulsos buenos, como los que surgen del amor, la caridad, la generosidad, etc. Pero para saber si un impulso es bueno, antes es necesario controlarlo un poco y observarlo. Una vez verificado como "bueno“, entonces a dejarlo volar...
La persona que desarrolla autocontrol adquiere la capacidad de amoldar su comportamiento para el logro  de sus objetivos, evitando que sus impulsos instintivos y emocionales controlen su vida.
Por ejemplo, el autocontrol es la capacidad fundamental de un buen negociador...! Se imaginan ir a negociar por algo importante y a los pocos minutos ser dominado por la “bronca”... o algún otro impulso y terminar a las trompadas con el otro “negociador”?
El buen negociador es una persona totalmente “controlada”. Una persona descontrolada no puede negociar. En realidad una persona descontrolada no puede hacer nada más que seguir a sus impulsos ingobernables.
Qué implica desarrollar el autocontrol Emocional
Implica de alguna u otra forma ir deliberadamente contra aquello que nuestras emociones o instintos nos dicen que hagamos. Algunos ejemplos: Siento un impulso a comer... pero con mi voluntad decido NO COMER...
Siento un impulso a dormir la siesta... pero con mi voluntad decido IR AL GIMNASIO...
Siento un impulso a mirar televisión... pero con mi voluntad decido ESTUDIAR...
Siento un impulso a insultar a alguien... pero con mi voluntad decido NO HACER NADA…etc...etc...etc...
Desarrollar autocontrol es desarrollar la voluntad, la individualidad, la capacidad de decisión libre. Es desarrollar esa capacidad que nos hace personas, a diferencia de los animales que solo pueden seguir sus instintos.
Desarrollar autocontrol nos lleva a ser más humanos, más dueños de nuestros actos y más inteligentes.
De acuerdo con lo dicho, cualquier esfuerzo en contra de nuestros impulsos es un buen ejercicio para desarrollar autocontrol.
Ejercicios para desarrollar autocontrol. Cabe señalar, estos ejercicios tienen diversos autores, no corresponde a quien realiza esta publicación, se difunde con la finalidad de ayudar a las personas que lo necesitan, a pedido de varios amigos. Entre los principales ejercicios se destacan:
1.      Pensar qué programa de televisión nos atrae mucho... y deliberadamente no verlo.
2.      Pensar que producto nos gustaría mucho comprar... y deliberadamente no comprarlo.
3.      Si nos gusta mucho leer el diario... deliberadamente pasar un día sin verlo.
4.      Si nos gusta mucho salir con amigos el fin de semana... deliberadamente pasar un fin de semana en total soledad.
5.      Pasar un día sin criticar... sin emitir ni una palabra negativa hacia nadie.
6.      Pasar un día sin hablar, sin emitir sonido, salvo emergencia.
7.      Pasar un día sin comer, sólo líquidos.
8.      Buscar un lugar donde poder estar en soledad y silencio, fijar la vista en algún objeto y permanecer inmóvil de esa manera durante 20 minutos.
9.      Buscar algo entre nuestras pertenencias por lo cual tengamos especial aprecio y deliberadamente regalarlo a un desconocido.
10.    En un día de frío, salir deliberadamente un poco desabrigado...sin exagerar.
11.    Si en una reunión social tenemos algo muy interesante para contar a nuestros amigos... deliberadamente NO mencionarlo... (para dominar nuestra necesidad de reconocimiento)
12.    Deliberadamente hacer un bien a alguien, de manera que absolutamente nadie se entere nunca
(para dominar nuestra necesidad de reconocimiento)
13.    En una situación social relajada... deliberadamente hacer un comentario que genere reacciones impulsivas contrarias en los demás...! y observar detenidamente dichas reacciones... manteniendo una calma total... y no revelando a nadie jamás que nuestro comentario fue deliberado.
14.    Pensar qué tipos de imágenes nos causan desagrado... y deliberadamente forzarnos a verlas.



15.    Pensar qué situaciones nos provocan miedo... y deliberadamente provocarlas... (sin generar riesgo para nadie..!) Por ejemplo, si nos provocan miedo las arañas... deliberadamente hacer que una (no venenosa!) nos camine por la mano... O si alguna escena de una película nos da miedo... deliberadamente verla.
16.    Pensar qué comida no nos gusta y deliberadamente comerla.
17.    Pensar qué libro o revista nos parece tonto o ridículo y deliberadamente leerlo.
18.    Pensar qué persona nos resulta desagradable o molesta y deliberadamente ir a visitarla y regalarle algo.
19.    Pensar qué ropa sentimos que nos queda medio ridículo y deliberadamente ponérnosla y salir a caminar.
20.    Si nos sentimos incómodos ante un mendigo que se acerca a pedirnos algo deliberadamente ponernos a conversar con él.
21.    Si nos cuesta hablar en público deliberadamente forzarnos a hacerlo.
22.    Si en una fiesta nos sentimos intimidados deliberadamente forzarnos a socializar.
La idea general como ven es simple: Buscar algo que nos guste mucho hacer... y deliberadamente no hacerlo.
O al revés... buscar algo que NO nos guste hacer... o que nos de miedo... y deliberadamente hacerlo.

Lógicamente los ejercicios elegidos deben estar de acuerdo con nuestro grado de desarrollo. La idea es comenzar con ejercicios fáciles, e ir gradualmente avanzando hacia los más difíciles. Comenzar directamente con los más difíciles puede ser peligroso, de la misma manera que es peligroso
intentar levantar 200 kilos el primer día que pisamos un gimnasio.
Cada uno debe ir viendo cuál es su nivel de autocontrol actual y continuamente autoimponiéndose  desafíos levemente más exigentes, logrando así un desarrollo gradual.

CONCLUSIONES
Desarrollar nuestro autocontrol emocional permite adquirir la capacidad de amoldar nuestro comportamiento para el logro  de los objetivos, evitando que nuestros impulsos instintivos y emocionales controlen nuestra vida. Para ello es necesario practicar ejercicios de autocontrol emocional con esfuerzo y voluntad.

CÓMO MANEJAR ADECUADAMENTE MI AGRESIVIDAD

CÓMO MANEJAR ADECUADAMENTE MI AGRESIVIDAD
Prof. David Monsalve Díaz

¿QUÉ ES LA AGRESIVIDAD?
Pongamos el caso, un joven estudiante que le gusta pelear y armar peleas callejeras se me acerca en el patio del colegio. Es más alto y fornido que yo y me exige que le dé mi botella con gaseosa que recién estoy bebiendo. Me amenaza físicamente y me humilla verbalmente hasta que se lo doy. Tengo doce años. ¿Qué harías tú en su lugar?
¿QUÉ OPCIONES TENGO?
v  Puedo pelearme.
v  Amenazar a otro niño más pequeño que yo.
v  Decidir guardar mis sentimientos dolorosos hasta haber crecido.
v  Decidir que sentirme agresivo es  demasiado  molesto y, en cambio, provocar  la agresividad en otros.
v  Más tarde o durante ese mismo día hablar con una persona mayor y más sabia.

MUCHOS SABEMOS QUE LA RAZA HUMANA ES AGRESIVA, PERO POCOS DE NOSOTROS ESTAMOS DISPUESTOS A RECONOCER NUESTRA PROPIA AGRESIVIDAD
Ø  Premiamos la agresividad: uso agresivo del poder y del éxito. (¡bravo!, ey, ey, no te dejes…, dale más,… así se hace…)
Ø  Detestamos y reverenciamos la misma cosa. (“Es un desagraciado,… tiene su genio, mis respetos…”)
Ø  Sólo quienes se han enfrentado a su propia agresividad son capaces de lidiar con la de otros.

LA AGRESIVIDAD Y EL PODER
§   La agresividad está íntimamente relacionada con el poder: si creemos que escasea lo que deseamos (comida, amor, dinero, posición social, sexo, etc.) lucharemos de manera agresiva para conseguirlo.
§   Si creemos que sólo estaremos seguros si ostentamos el poder, usaremos la agresión para ser poderosos.
§   Si tenemos miedo del poder, tal vez nos aliemos con otra persona poderosa y disfrazados utilizaremos su agresividad.
§   El poder requiere que nos armemos (con armas psicológicas, políticas, económicas o físicas) y adoptemos una actitud hostil.
§   Cuando no creemos tener acceso a la pujanza y nos sentimos amenazados, recurrimos al poder dominante.

AUDITORÍA DEL PODER
¿CÓMO ESTÁ MI PODER?
ü   Coge un papel y dibuja 5 columnas. En cada columna apunta el nombre de una persona con quien mantienes una relación estrecha. Trata de incluir personas que intervienen en todas tus actividades (vida familiar, laboral, académica, relaciones estrechas, amistades, et.)
ü   Columna a columna, examina el poder (poder dominante o pujanza) que predomina en tu relación con estas personas.
ü   Empieza por analizar tus sentimientos (pregúntate: ¿Me siento seguro o inseguro con esta persona?)
ü   A continuación, revisa tu actitud hacia ellos y su actitud hacia ti.

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA AGRESIVIDAD?
Ø  Se percibe en todo el cuerpo como diminutas punzadas de odio.
Ø   Está estrechamente relacionada con la ira y con el miedo.
Ø   hace ver al otro como enemigo.
Ø   Para el agresivo, la persona que provoca en él esta sensación constituye un enemigo muy poderoso.
Ø   Ser agresivo con alguien borra tu preocupación por su bienestar.
Ø   Se usa el poder en el sentido de poder dominante y fuerza y se siente plenamente justificado.

FORMAS QUE PUEDE ADOPTAR LA AGRESIVIDAD
Depende de la clase y de la cultura en que se vive:
1.      Modo físico.
2.      Modo oculto: bromas verbales o bromas pesadas.
3.      Atracción física entre un hombre y una mujer. La atracción sexual y el amor son fuerzas muy potentes. El hombre muy vulnerable e inseguro, puede conducirlo a la violación.
4.      Modo más pasivo que activo. Empieza a notarlo cuando la gente empieza a decirle repentinamente que ha herido u ofendido a alguien. Esto puede ocurrir a cualquiera de vez en cuando, pero cuando se convierte en algo constante, puede ser porque la persona es una agresiva pasiva.
OJO. Si reprimes tu ira durante cierto tiempo, puedes volverte agresivo. Si has advertido tu agresividad, llevas la mitad de la batalla ganada.
RAÍCES DE LA AGRESIVIDAD
v  Toda agresión empieza con una sensación de vulnerabilidad, que suele conllevar la pérdida de la autoestima y la consiguiente impotencia.
v  Si somos capaces de tolerar estas incómodas sensaciones, probablemente no recurramos a una agresión abierta. En cambio, si no logramos, estos sentimientos provocan nuestra reacción.
v  Aceptar nuestra agresividad puede traernos como recompensa la capacidad de entablar una verdadera relación con otro ser humano.
v  Cuando nos mostramos agresivos con alguien, no vemos a esa persona como es en realidad. Si somos capaces de ver que es otro ser humano que sufre, quizá nos animemos a amarla.

TRABAJO INTERIOR
Examina tu auditoría del poder. (Siéntate cómodo, cierra, escucha atento, medita y escribe en silencio)
v  ¿Qué pautas adviertes en tus relaciones cercanas?
v  En qué situaciones tienes más probabilidades de ser agresivo? ¿En qué situaciones tienes más posibilidades de ser la víctima?
v  Recuerda un momento de tu infancia en que alguien te provocó o te hirió de alguna forma. Repasa la escena en tu mente, con suavidad y dale un final distinto.
v  ¿Qué cosas de ti te hacen vulnerable?
v  ¿Existe alguna forma práctica de mejorar tu autoestima?
v  ¿Te figaste cuando sentiste enojo, irritación, compasión, o cualquier otra emoción?
v  ¿Cómo podrías ser menos dominante y más cariñoso con quienes te rodean?
v  Si lo deseas, puedes examinar tu relación con tus padres. ¿Cuál es tu experiencia en relación con ellos?
TAREA RECREATIVA
Pasa tres horas a solas. Quizá desees dar un paseo a orillas de un canal, hacer deporte, ver una novela y a dar una vuelta por el parque, etc. Las únicas reglas son que debe ser algo que lo disfrutes de veras y debes hacerlo a solas. Nutre tu ser. El objetivo de la tarea consiste en aprender que solo podemos amar y alimentar el ser de otros en la medida en que nos amamos y sentir a otros  en la medida en que nos amamos y nos sentimos a nosotros mismos.
CONCLUSIONES
La agresividad, como tendencia a actuar o responder violentamente, nos permite tomar varias opciones, que en la mayoría de los casos no son positivas; sin embargo, con algo de trabajo y esfuerzo interior podemos lograr enfrentarse a la propia agresividad, lidiando con la de otros de manera asertiva.
Para ello es importante reflexionar cómo está nuestro poder, cómo adoptamos nuestra agresividad, conocer sus raíces y trabajar interiormente con técnicas que nos ayudan a transformar nuestra agresividad en el desarrollo de la capacidad de amar.
BIBLIOGRAFÍA
1.      WILKS, F. (1999). Emoción Inteligente. Edit. Planeta, S.A... Barcelona.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA GESTIÓN EDUCATIVA

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN  LA GESTIÓN EDUCATIVA

Prof. David Monsalve Díaz

NECESIDAD DE UNA FORMACIÓN EMOCIONAL

Las instituciones educativas como las demás instituciones, atraviesan una etapa donde experimentan cambios radicales en la forma de conducir los asuntos de su institución. Esto hace suponer, que requieren los servicios de directores que trabajen y fomenten lo que hoy se considera como punto de partida para el crecimiento institucional tanto en el aspecto pedagógico como en el aspecto de la gerencia educativa. El liderazgo con inteligencia emocional es un elemento esencial para lograr una adecuada conducción de la institución educativa.

Esta  investigación demuestra que para desarrollar una gestión educativa de alta calidad, donde se evidencie un alto nivel en el manejo de las relaciones intra e interpersonales de los directivos, personal docente y de los demás miembros de la comunidad educativa y que permite desarrollar un excelente clima institucional, se requiere del conocimiento de las emociones y de los componentes de la inteligencia emocional. De este modo, harán posible que el desarrollo del proceso educativo contribuya a la formación integral de los estudiantes y como consecuencia, brindar un servicio educativo de alta calidad.

Fischam (2002) dice: “el liderazgo personal se logra cuando el individuo emprende el camino trabajando su autoestima, creatividad, visión, equilibrio y capacidad de aprender, el liderazgo interpersonal se logra posteriormente, cuando la persona domina la comunicación, aprende a dirigir a otros trabajando en equipo y a servir a sus seguidores” (p 19).

Esto implica la necesidad de trabajar aspectos personales que tienen que ver con la inteligencia emocional. Es conveniente que los directivos dominen habilidades de liderazgo porque el mundo de cambio lo necesita. Un buen líder mantiene una adecuada inteligencia emocional.

Las investigaciones demuestran que muchos líderes en el mundo entero se están dando cuenta de que en algunos casos el prestar atención a los sentimientos ayuda a ahorrar tiempo, aprovechar más oportunidades y aprovechar las energías en conseguir mejores resultados. Muchas de las mejores decisiones de las organizaciones más dinámicas y de éxito se deben, en parte a la inteligencia emocional.

Este es el mundo que requiere Líderes Situacionales, líderes dispuestos a “hacer lo que más conviene hacer en el momento”. Líderes flexibles a las necesidades humanas y al contexto.

Los estudios neurológicos demuestran las habilidades diferenciadas de nuestros hemisferios cerebrales, lo racional en el hemisferio izquierdo y lo emocional y creativo en el derecho.
Por eso, a veces se dice: “administre desde el izquierdo y lidere con el derecho”. Utilizar ambos hemisferios es desarrollar ampliamente nuestra potencialidad de actuar. El Liderazgo lo llevan adelante exitosamente las personas que reúnen las cualidades de “Inteligencia racional” para el cumplimiento de metas y de “Inteligencia emocional” para entender y motivar al grupo de personas. Entonces vemos que la combinación que más ayuda a un líder es la que complementa ambas inteligencias.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Según Mayer y Salovey (1990), inteligencia emocional es definida como “la forma de inteligencia social que implica la capacidad de supervisarse a uno mismo y a otros, sus sentimientos y emociones, para diferenciar entre ellos y utilizar esta información para conducir el pensamiento y la acción”.

En 1990, Salovey incluyó las inteligencias personales de Gardner en su definición básica de inteligencia emocional, ampliando estas capacidades a cinco esferas principales relacionadas al liderazgo y la eficacia interpersonal: “1. Conocer las propias emociones: reconocer un sentimiento mientras ocurre. 2. Manejar las emociones: manejar los sentimientos para que sean los adecuados. 3. Encontrar la motivación: ordenar las emociones al servicio de un objetivo mayor, desarrollando la capacidad de “automotivarse”. 4. Reconocer las emociones de los demás: la empatía. 5. Manejar las relaciones: manejar las emociones de los demás dentro del contexto interpersonal y social. Estas habilidades se relacionan al liderazgo y la eficacia interpersonal (Goleman. 1998. p 64).
Otros autores sostienen que: “La inteligencia emocional abarca cualidades como la comprensión de las propias emociones, la capacidad de saber ponerse en el lugar de otras personas y la capacidad de conducir las emociones de forma que mejore la calidad de vida.” (Martín y Boeck, 1997, p. 21).
Claude Steiner (1998, pp.40-41), en concordancia con Salovey,  describe cinco categorías de la inteligencia emocional, proponiendo  a los dos últimas el  reparar el daño emocional y combinarlo todo: “…La escala de la inteligencia emocional, consta de cinco habilidades: conocer sus propios sentimientos, experimentar empatía, aprender a manejar nuestras emociones, reparar  el daño emocional, combinarlo todo o interactividad emocional”. 
Al respecto, Daniel Goleman (1999,p.95), define la Inteligencia Emocional como la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos mientras éstos se experimentan, dándole una atención progresiva, de poder automotivarse para mejorar positivamente las emociones internas y las relaciones con los demás. Goleman describe cinco esferas principales de la inteligencia emocional, ellos son: “Conocer las propias emociones o la conciencia de uno mismo,  manejar las emociones, la propia motivación, reconocer emociones en los demás, es decir la empatía y manejar las relaciones”. 
Wilks (1999, p. 28), agrega la categoría “transformación de las emociones” a las cinco descritas por Goleman: “A estas cinco categorías de inteligencia emocional enumeradas por Daniel Goleman, yo añadiría otro: Transformar las emociones…”.
Otros autores manifiestan que: “La inteligencia emocional es el conjunto de necesidades emocionales, de impulso y de valores verdaderos de una persona, y dirige toda su conducta visible. Los intereses de la persona nos indican lo que le  gusta hacer a esa persona... Las habilidades mentales o físicas nos indican lo que puede hacer la persona... Pero la inteligencia emocional de la persona determina lo que hace y lo que hará la persona” (Simmons y Simmons, 1998, p. 26-27).
Por otro lado, Ryback (1998, p. 89) al respecto afirma que: “La mejor manera de definir la inteligencia emocional es considerar que se trata de la capacidad de aplicar la conciencia y la sensibilidad para discernir los sentimientos y subyacentes de la comunicación interpersonal, para resistir la tentación que mueve a reaccionar de una manera impulsiva irreflexiva, obrando en vez de ello con receptividad, autenticidad y sinceridad”.
El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Esta teoría introdujo dos tipos de inteligencias muy relacionadas con la competencia social, y hasta cierto punto emocional: la Inteligencia Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal.
Podemos definir a la Inteligencia Emocional como el conjunto de capacidades emocionales que permiten reconocer las propias emociones y expresarlas adecuadamente, mantener la automotivación y el autocontrol para el logro de objetivos deseados, reconocer emociones en los demás experimentando empatía, reparar el daño emocional y manejar adecuadamente las relaciones, transformar las emociones negativas en positivas e interactuar de manera efectiva.
La Inteligencia Emocional comienza por el conocimiento de uno mismo (lo que Peter Senge denomina “Dominio Personal” (siendo las demás disciplinas: Visión compartida, Trabajo en Equipo, Liderazgo y la Disciplina Sistémica – que engloba a las demás-

PRINCIPOS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Recepción: Cualquier cosa que incorporemos por cualquiera de nuestros sentidos.
Retención: Corresponde a la memoria, que incluye la retentiva (o capacidad de almacenar información) y el recuerdo, la capacidad de acceder a esa información almacenada.
Análisis: Función que incluye el reconocimiento de pautas y el procesamiento de la información.
Emisión: Cualquier forma de comunicación o acto creativo, incluso del pensamiento.
Control: Función requerida a la totalidad de las funciones mentales y físicas.
Estos cinco principios se refuerzan entre si. Por ejemplo, es más fácil recibir datos si uno está interesado y motivado, y si el proceso de recepción es compatible con las funciones cerebrales. Tras haber recibido la información de manera eficiente, es más fácil retenerla y analizarla. A la inversa, una retención y un análisis eficientes incrementarán nuestra capacidad de recibir información. De modo similar, el análisis que abarca una disposición compleja de las tareas de procuramiento de información, exige una capacidad para retener (recordar y Asociar) aquello que se ha recibido. Es obvio que la calidad de análisis se verá afectada por nuestra capacidad para recibir y retener la información.
DIMENSIONES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

A las cinco dimensiones emocionales difundidas por Goleman (conocer las propias emociones, manejo de las emociones, la propia motivación, reconocimiento de las emociones en los demás y manejo de las relaciones), se incluye la habilidad de reparación del daño emocional, propuesto por Claude Steiner (1998. p. 41) y transformación de las emociones agregadas por Wilks (1999. p. 28).
De estas evidencias surgen las dimensiones de la Inteligencia Emocional expuestas por Goleman (1999, p. 68), y las veinticinco (25) aptitudes emocionales que las compone, estas están agrupadas en dos facultades, la aptitud personal y la aptitud social:
Aptitud personal:
·           Conciencia emocional: Autoevaluación precisa, Confianza en sí mismo
·           Autorregulación: Autocontrol, Confiabilidad, Escrupulosidad.Adaptabilidad, Innovación
·           Motivación: Afán de triunfo, Compromiso, iniciativa, Optimismo
Aptitud social:
·          Empatía: Comprensión a los demás, Orientación hacia el servicio, Aprovechar la diversidad, Conciencia política
·          Habilidades sociales: Influencia, Comunicación, Manejo de conflictos, Liderazgo, Catalizador de cambios, Establecer vínculos, Colaboración y cooperación, Capacidad de equipo.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL ÉXITO DEL LÍDER

Liderazgo es conducir a la acción, lograr que otros hagan el trabajo con ganas y se conviertan también en líderes. El líder es quien dice hagamos, organiza recursos y canaliza el potencial de las personas. En tal sentido, el liderazgo requiere de la inteligencia racional para la planificación de tareas y la inteligencia emocional para la conducción del grupo humano. Es una cuestión que depende de la actitud, de valores, principios y no sólo de la influencia del líder. Esto conllevará a que todos cosechen no sólo éxitos, sino además, sean felices con lo que son, con lo que hacen y con lo que tienen; que disfruten con el servicio que brindan, haciendo el bien que saben hacer. Esto implica que el líder no sólo debe tener una sólida formación académica profesional, sino también, educación emocional de alto nivel; es decir, una sólida formación integral de su personalidad.

CONCLUSIONES

Existe la necesidad de trabajar aspectos personales que tienen que ver con la inteligencia emocional. Es conveniente que los directivos dominen habilidades de liderazgo porque el mundo de cambio lo necesita. Un buen líder mantiene una adecuada inteligencia emocional.
Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Esta teoría introdujo dos tipos de inteligencias muy relacionadas con la competencia social, y hasta cierto punto emocional: la Inteligencia Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal.

BIBLIOGRAFÍA

1.      GOLEMAN, D. (1998). La inteligencia Emocional. Editorial Verlap. S.A. Buenos Aires.
2.      GOLEMAN, D (1999). La práctica de la Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós
3.      MARTÍN, D.  y BOECK, K. (1998). Qué es la Inteligencia Emocional. Edit. Edaf, S.A. Madrid.
4.      RYBACK, D. (1998). Trabaje con su Inteligencia Emocional, Madrid. Edit. Edaf,   S.A. España.
5.      SALOVEY, P. Y MAYER, J. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition & Personality, 9, pp. 185-211.
6.      STEINER, C. (1998) La educación Emocional. Edit. Verlap. S.A. Buenos Aires
7.      SIMMONS, S. y SIMMONS, J. (1998). Cómo medir la Inteligencia   Emocional. Edit. Ibérica Grafic, S.L. Madrid.
8.      WILKS, F. (1999). Emoción Inteligente. Edit. Planeta, S.A... Barcelona.