sábado, 22 de octubre de 2011

NO PUEDE HABER INTERCULTURALIDAD, SIN INTELIGENCIA EMOCIONAL

NO PUEDE HABER INTERCULTURALIDAD, SIN INTELIGENCIA EMOCIONAL

Prof. David Monsalve Díaz

Como hemos podido percibir y conocer, los diversos programa y talleres promovidos y realizados hasta hoy por las diversas instituciones y organizaciones no gubernamentales, se han dedicado a desarrollar temáticas y lograr objetivos principalmente de carácter académico y racional, dejando de lado la educación emocional, dimensión poco o casi nada tomada en cuenta en las instituciones educativas de nuestro país y en especial por las nativas.

Existen muchos maestros que tienen un buen nivel de inteligencia académica, pero son pésimos constructores de su vida, afectiva y de relación con los demás; caen con mucha frecuencia en la agresividad, en el maltrato a sus estudiantes, hecho que se refleja en un clima educativo desfavorable.

Por otro lado, en nuestras instituciones educativas bilingües y no bilingües, es notorio observar en los estudiantes tipos de conductas agresivas, pasivas y permisivas, expresadas en acciones de violencia, actitudes de sumisión, con sus pares, riñas y peleas callejera, evasiones de clases, insultos, amenazas que van desde sus compañeros hasta sus profesores, discriminaciones por raza, credo, sexo, embarazos adolescentes, convivencia en pareja siendo menores de edad. Estas conductas inapropiadas disminuyen la capacidad de aprender y afectan no sólo al rendimiento académico, sino también al clima institucional.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Según Mayer y Salovey (1990), inteligencia emocional es definida como “la forma de inteligencia social que implica la capacidad de supervisarse a uno mismo y a otros, sus sentimientos y emociones, para diferenciar entre ellos y utilizar esta información para conducir el pensamiento y la acción”.

En 1990, Salovey incluyó las inteligencias personales de Gardner en su definición básica de inteligencia emocional, ampliando estas capacidades a cinco esferas principales relacionadas al liderazgo y la eficacia interpersonal: “1. Conocer las propias emociones: reconocer un sentimiento mientras ocurre. 2. Manejar las emociones: manejar los sentimientos para que sean los adecuados. 3. Encontrar la motivación: ordenar las emociones al servicio de un objetivo mayor, desarrollando la capacidad de “automotivarse”. 4. Reconocer las emociones de los demás: la empatía. 5. Manejar las relaciones: manejar las emociones de los demás dentro del contexto interpersonal y social. Estas habilidades se relacionan al liderazgo y la eficacia interpersonal (Goleman. 1998. p 64).
Al respecto, Daniel Goleman (1999,p.95), define la Inteligencia Emocional como la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos mientras éstos se experimentan, dándole una atención progresiva, de poder automotivarse para mejorar positivamente las emociones internas y las relaciones con los demás. Goleman describe cinco esferas principales de la inteligencia emocional, ellos son: “Conocer las propias emociones o la conciencia de uno mismo,  manejar las emociones, la propia motivación, reconocer emociones en los demás, es decir la empatía y manejar las relaciones”. 
Por otro lado, Ryback (1998, p. 89) al respecto afirma que: “La mejor manera de definir la inteligencia emocional es considerar que se trata de la capacidad de aplicar la conciencia y la sensibilidad para discernir los sentimientos y subyacentes de la comunicación interpersonal, para resistir la tentación que mueve a reaccionar de una manera impulsiva irreflexiva, obrando en vez de ello con receptividad, autenticidad y sinceridad”.
El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Esta teoría introdujo dos tipos de inteligencias muy relacionadas con la competencia social, y hasta cierto punto emocional: la Inteligencia Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal.
EDUCACIÓN INTERCULTURAL EN SAN MARTÍN

En este año 2011, los días 18, 19 y 20 de agosto, se desarrolló en Tarapoto el primer taller de educación intercultural bilingüe en región. Este evento intercultural bilingüe organizado por el gobierno regional fue muy importante y trascendente. Aproximadamente 130 docentes bilingües provenientes de las comunidades nativas de la región San Martín, provenientes de las comunidades nativas de las provincias de Lamas, San Martín, El Dorado, Picota y Bellavista,  participaron del primer taller de educación.

Entre los temas que se abordaron figuran la elaboración de propuestas de educación intercultural, mejorar el trabajo pedagógico y organizativo y la inclusión en el Proyecto Educativo Regional.
También se discutieron temas ambientales y la manera de impartirlos desde la escuela y la comunidad. Sirvió también para validar algunas experiencias de trabajo pedagógico y consensuar un vocabulario de la lengua quechua.

El taller se desarrolló en el auditorio de la Agencia Agraria Tarapoto (jirón Ángel Delgado Morey N°435) y es promovido por la Oficina Regional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Ordepisam). Los temas se abordaron mediante exposiciones, trabajos grupales y plenarios en mesa redonda, para posteriormente presentar propuestas que fortalezcan la educación intercultural bilingüe en la región.

Creemos que sería de mucho beneficio, incorporar a estos eventos el desarrollo de talleres que tienen que ver con la educación emocional para desarrollar la inteligencia emocional, de nuestras instituciones educativas bilingües y no bilingües.

POR QUÉ EDUCAR CON INTELIGENCIA EMOCIONAL

La educación emocional requiere una formación inicial del profesorado, pero también una formación permanente, elementos que pueden afectar a la sociedad en general. Además, este tipo de educación puede convertirse en una prevención inespecífica que ayuda a reforzar las competencias que pueden actuar como factores preventivos en los problemas que afectan a la sociedad; por ejemplo, la violencia entre estudiantes por el hecho de ser nativos, “mestizos” y de diferentes culturas, el consumo indebido de drogas, el sida, la conducción temeraria, la indisciplina, los embarazos no deseados, la anorexia, el estrés, la depresión, la ansiedad o la violencia, entre otros.

En esta época de retorno a los contenidos básicos y de recortes presupuestarios, la implementación de programas de educación emocional ayudará a revertir la tendencia declinante de la educación y fortalecer la capacidad de la Institución Educativa de cumplir con su misión principal, por lo que vale la pena invertir.
CONTENIDOS SUGERIBLES PARA SU DESARROLLO DE PROGRAMAS DE EDUCACIÓN EMOCIONAL

Enseñara convivir
Supone enseñar a la persona a integrarse de forma adecuada y eficaz a nuestra sociedad. Dada a la pluralidad de orígenes (sociedad multiétnica), de creencias, motivaciones, intereses, de posiciones ante la vida, etc. Hace necesario que nuestros estudiantes aprendan a convivir de forma pacífica, respetando esta pluralidad, aceptando la diferencia, y valorando ésta como un elemento enriquecedor y no como una amenaza o una fuente de conflicto.

Enseñar a ser persona.
Consiste en fomentar el desarrollo integral de la personalidad. Por mucho tiempo la escuela se ha dedicado a formar la parte cognitiva, dejándose de lado la parte afectiva. Ambos aspectos forman una unidad de la persona y no se debe separar o formar únicamente uno de ellos, eso resulta un fracaso y altamente peligroso para la sociedad. Enseñar a ser persona supone enseñar a adoptar actitudes y valores, enseñar a expresar los sentimientos, las emociones, las creencias y compartirlas respetando a los demás.

Enseñar a comportarse.
Aunque en ocasiones no se puede cambiar el comportamiento de determinados estudiantes, pero sí se puede modificar rumbos o tendencias generales de comportamiento en las aulas a través de un trabajo sistemático con los estudiantes. 

Conocer las propias emociones
Poder hacer una apreciación y dar nombre a las propias emociones es uno de los pilares de la inteligencia emocional, en el que se fundamenta la mayoría de las otras cualidades emocionales. Solo quien sabe porque se siente y como se siente puede manejar sus emociones, moderarlas y ordenarlas de manera consciente.

Manejar las emociones
Es la capacidad que consiste en manejar los sentimientos para que sean adecuados. Es tener la capacidad de serenarse, de autodominarse, siendo capaces de soportar las tormentas emocionales a las que nos someten los embates de la fortuna en lugar de ser esclavos de la pasión. Es tratar de mantener el equilibrio y no la supresión emocional. Es poseer la capacidad de autorregulación emocional, reconociendo cuándo una agitación crónica del cerebro emocional es demasiado fuerte para ser superada sin ayuda farmacológica. Es tener la capacidad de librarse de la irritabilidad aprovechando y desafiando los pensamientos que disparan la ira en sus primeras etapas del ciclo. Es poder librarse de la ansiedad captando los episodios inquietantes lo más pronto posible, idealmente en cuanto la fugaz imagen catastrófica dispara el ciclo preocupación – ansiedad. Es librarnos de la melancolía excesiva, levantándose el ánimo, desarrollando estrategias eficaces que cambien 4el estado de ánimo, viendo las cosas de una manera diferente (reestructuración cognitiva). Esta capacidad se basa en la conciencia de uno mismo.

La propia motivación
Es la capacidad que consiste en ordenar, canalizar y utilizar el potencial existente hacia un objetivo o un fin productivo. Es esencial para prestar más atención para la automotivación, el dominio y para la creatividad. El autodominio emocional posterga la gratificación y controla la impulsividad y sirve de base a casi todos los logros. Es una aptitud magistral que se basa en la perseverancia; regular nuestros estados de ánimo para que faciliten el pensamiento en lugar de impedirlo; motivarnos para resistir y seguir intentándolo a pesar de los contratiempos o encontrar maneras de encontrar el estado de flujo, disfrutar aprendiendo y así desempeñarnos más eficazmente sobreponiéndose a las derrotas.

Según Goleman (1998. p. 64) la propia motivación es: “Ordenar las emociones al servicio de un objetivo, elemento esencial para prestar atención, para la automotivación, el dominio y la creatividad. El autodominio emocional – postergar la gratificación y contener la impulsividad – sirve de base a toda clase de logros. Y ser capaz de internarse en un estado de “fluidez” permite un desempeño destacado en muchos sentidos”. Las personas que tienen esta capacidad suelen ser mucho más productivas y eficaces en cualquier tarea que emprendan.
Reconocer las emociones de los demás (Empatía)
Es la capacidad que consiste en saber lo que sienten las demás personas, por qué se sienten así. Es experimentar los sentimientos que otros sienten con la intensidad y las causas que la provocan. Es ponerse en el lugar de los demás. La empatía ante otras personas requiere la predisposición de adquirir las emociones, escuchar con concentración y al mismo tiempo, ser capaz de comprender pensamientos y sentimientos que no se hayan expresado verbalmente.

Según Goleman (1998. p. 64) la empatía es: “Otra capacidad que se basa en la autoconciencia emocional, es “la habilidad” fundamentalmente de las personas…Las personas que tienen empatía están mucho más adaptadas a las sutiles señales sociales que indican lo que otros necesitan o quieren. Esto los hace mejores en profesiones, tales como la enseñanza, las ventas y la administración”.
Manejar las relaciones personales
Esta capacidad consiste en manejar las emociones de los demás, teniendo como base el buen manejo del autogobierno y la empatía. Permite relacionarse de manera eficaz con los demás, creando y cultivando relaciones interpersonales auténticas, reconociendo y resolviendo conflictos. Además permite desarrollar un liderazgo de calidad.

Según Goleman (1998. p. 64. 141) al respecto afirma que el arte de las relaciones es, en gran medida la habilidad de manejar las emociones de los demás. Exige madurez del autogobierno y de la empatía. Sobre esta base, las “habilidades” de la persona maduran. Estas son las capacidades que contribuyen a la eficacia en el trato con los demás…Estas habilidades sociales le permiten a uno dar forma a un encuentro, movilizar o inspirar a otros, prosperar en las relaciones íntimas, persuadir e influir, tranquilizar a los demás.
De estas evidencias surgen las dimensiones de la Inteligencia Emocional expuestas por Goleman (1999, p. 68), y las veinticinco (25) aptitudes emocionales que las compone, estas están agrupadas en dos facultades, la aptitud personal y la aptitud social.
CONCLUSIONES
Interculturalidad significa: intercambio entre personas aptas y capaces de decidir qué es lo positivo de su cultura para mantenerlo y qué es lo que no sirve, por anacrónico y obsoleto, para erradicarlo.
La educación intercultural ha de fundamentarse bajo el tratamiento igualatorio de las culturas, facilitando la integración, intercambio y cooperación en igualdad y poniendo de relieve similitudes y diferencias entre culturas.
No puede haber interculturalidad, sin inteligencia emocional. Los diversos programas de educación intercultural desarrollados en nuestro país, no responden al desarrollo integral de la persona, ya que no favorecen de manera eficiente al bienestar emocional, válido para la sana convivencia entre las personas con diferentes culturas. Por ello es importante diseñar y elaborar un programa de educación emocional que atienda a estas necesidades educacionales en forma integral.
Tanto maestros como estudiantes bilingües y no bilingües necesitan desarrollar su inteligencia emocional para llevar a cabo el proceso de formación Intercultural, ya que el formador ha de hacer un ejercicio de introspección, lo que le va a llevar a diagnosticar sus limitaciones entorno a la interculturalidad y por lo tanto a trabajar para superarlas. Igualmente la autorregulación del formador va a ser clave para una exitosa resolución de conflictos en la que será necesario el tener templanza y calma. La conciencia social va a permitir al formador conocer y comprender las diferentes culturas y permanecer en alerta para percibir las emociones ajenas y, por último, las habilidades sociales tendrán como consecuencia que el formador pueda tener más posibilidades en las negociaciones en el aula y en su capacidad de liderazgo.
La Inteligencia Emocional es el conjunto de capacidades emocionales que permiten reconocer las propias emociones y expresarlas adecuadamente, mantener la automotivación y el autocontrol para el logro de objetivos deseados, reconocer emociones en los demás experimentando empatía, reparar el daño emocional y manejar adecuadamente las relaciones, transformar las emociones negativas en positivas e interactuar de manera efectiva.
Sería de mucho beneficio, incorporar en los eventos de educación intercultural bilingüe que se desarrollen en nuestra en región el desarrollo de talleres que tienen que ver con la educación emocional para desarrollar la inteligencia emocional, de nuestras instituciones educativas bilingües y no bilingües.

En esta época de retorno a los contenidos básicos y de recortes presupuestarios, la implementación de programas de educación emocional ayudará a revertir la tendencia declinante de la educación y fortalecer la capacidad de la Institución Educativa de cumplir con su misión principal, por lo que vale la pena invertir.

BIBLIOGRAFÍA:

1.     GOLEMAN, D. (1998). La inteligencia Emocional. Editorial Verlap. S.A. Buenos Aires.
2.     GOLEMAN, D (1999). La práctica de la Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós
3.     RYBACK, D. (1998). Trabaje con su Inteligencia Emocional, Madrid. Edit. Edaf,   S.A. España.
4.       SALOVEY, P. Y MAYER, J. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition & Personality.

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