LA EDUCACIÓN SOCIOEMOCIONAL
Prof. David Monsalve Díaz
Es importante señalar que la terminología utilizada en este ámbito cuenta con una gran diversidad. Términos como Aprendizaje Social y Emocional, Educación Emocional, Emocional y Social, Desarrollo Socio-Emocional, Inteligencia Emocional y un largo etcétera, aparecen en varios textos ofreciendo una visión general de la situación educativa en este campo. A través de esta variedad terminológica se va dando forma a lo que hemos denominado Educación socioemocional que, consiste en el desarrollo integral de la persona, tanto académico como social y emocional. A continuación precisamos conceptos más relevantes de algunos autores:
Para Shapiro (1997), la educación emocional debe servir para desarrollar en el alumno un conjunto de cualidades que tienen que ver con el éxito en la vida. Algunas de estas cualidades son: la empatía, la expresión y comprensión de los sentimientos, el control del genio, la adaptación, la resolución de problemas interpersonales, el respecto, entre otros. De este modo, la educación emocional tendría por objetivo el desarrollar en el alumno la inteligencia social, en la que la inteligencia emocional sería un subconjunto de ésta y que vendría ser un saber controlar los sentimientos y emociones, tanto propios como de los otros, así como la capacidad para influir en ellos y utilizar esta información para orientar el pensamiento y las propias acciones.
“La educación emocional está conformada por tres capacidades: la capacidad para comprender las emociones, la capacidad para expresarlas de una manera productiva y la capacidad para escuchar a los demás y para sentir empatía respecto de sus emociones. Tener capacidades emocionales significa ser capaz de manejar las emociones de una manera tal que llegue a mejorar su desarrollo personal y su calidad de vida. La educación emocional mejora las relaciones, crea posibilidades afectivas entre las personas, hace más cooperativo el trabajo y facilita el sentimiento de comunidad.” (Steiner, 1998, p. 27).
Por otro lado, Oliveira (1998), expresa que la educación emocional es un proceso encaminado a restaurar el equilibrio sentimental del adolescente, así como a fortalecer mediante la creación de ambientes de confianza el desarrollo de un identidad acorde a las necesidades del proceso evolutivo del adolescente.
Según Bisquerra (2000, p. 243), La educación emocional es: “Un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos, cognitivo y emocional, los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral”
Bajo esta definición convive la tesis que afirma que las emociones pueden educarse, sobre todo desde los primeros años de vida hasta la adolescencia. Una lectura psicopedagógica nos lleva a considerar la importancia de reforzar la dimensión emocional en el proceso de aprendizaje de los alumnos, debido a que las emociones tienen una fuerte influencia en la motivación y ayudan a generar un clima idóneo para el aprendizaje en el contexto aula y en el centro. Todo ello, desde una variante preventiva que permite potenciar la acción docente dirigida a la mejora de las relaciones sociales en el marco de una educación inclusiva, como es el caso del modelo educativo de Castilla-La Mancha.
De acuerdo con Bisquerra y siguiendo a Álvarez (2001,p. 11), entendemos que la educación emocional debe aspirar a colaborar en el proceso de desarrollo integral de la personalidad del individuo, dotándole de herramientas y estrategias emocionales que le permitan afrontar de forma coherente, digna y consciente los retos y demandas que le plantea la vida cotidiana. En este sentido, el desarrollo de competencias emocionales, como la inteligencia emocional y su aplicación a la vida, y el desarrollo de habilidades sociales para la mejora de la convivencia son elementos esenciales para contribuir al bienestar personal y social.
También podemos decir que la educación emocional es la capacidad para comprender las emociones y sentimientos, expresándolas de manera productiva, saber controlar las propias emociones dándoles una vía de salida como elemento de autorregulación y la capacidad para escuchar a las demás y para sentir empatía respecto de sus emociones. Es la clave del poder personal, porque las emociones son poderosas. Si uno puede hacer las funcionar en su favor y no en su contra, lo harán más poderoso.
La educación emocional, entendida como el desarrollo planificado y sistemático de programas educativos que promueven la inteligencia emocional, aparece como una respuesta consecuente y acertada a las necesidades planteadas. Es un complemento indispensable de desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental en la prevención de problemáticas sociales.
La educación emocional supone por tanto reconocer las propias emociones y sentimientos y saber expresarlos, saber controlar las propias emociones, dándoles una vía de salida como elemento de autorregulación. Por ejemplo la ira es una emoción que sentimos, pero la salida violenta es “no saludable”, ni conveniente. El control es diferente a la represión, que hace “acumular” tensión sin darle salida. Reprimirlo sin darle salida implicaría crear un acceso de miedos en las personas u otras “distorsiones” en la percepción.
CARÁCTERÍSTICAS Y OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL
La principal característica de la educación emocional sería que se trata de una formación para la vida. Sus beneficios son de dos tipos: por una parte, es un factor de calidad para el sistema educativo, y, por otra parte, orienta al individuo a construir un bienestar equilibrado y coherente (Olbiol, 2005). Esto conlleva considerar la educación emocional como una “prevención inespecífica”, debido a que refuerza características personales que pueden actuar como factores preventivos ante problemas con un telón de fondo emocional que afectan a nuestros centros educativos: consumo de drogas, anorexia, conductas temerarias, relaciones sociales basadas en la violencia, intolerancia ante las normas, incapacidad para reconocer la autoridad, entre otras. Así, “sentirse incapaz de controlar las propias emociones puede llevar a este tipo de conductas, y lo que caracteriza a la educación emocional como prevención inespecífica, porque debe atender un sin fin de emociones unidas a situaciones y a las propias percepciones de los sujetos” (Olbiol, 2005, p. 147).
La Educación Emocional se caracteriza por ser una “prevención inespecífica” (Olbiol, 2005, p. 147).
Para Novak (1997, citado por Abarca, 2003, p. 104), la importancia de las emociones en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo emocional saludable y bienestar del alumno conlleva una serie de orientaciones, que van a marcar los objetivos que luego vamos a plasmar, a saber (esto puede servir de referente para elaborar acciones y programas de educación emocional):
· Ser conscientes de que a veces tenemos estados emocionales complejos.
· Ser capaces de discernir los estados emocionales de los otros.
· Ser capaces de establecer y comunicar nuestras emociones.
· Ser capaces de sentirse con los otros y dispuestos para con ellos.
· Entender que nosotros y los otros no mostramos las emociones de forma obvia.
· Ser capaces de afrontar diferentes situaciones emocionales sin escapar de ellas.
· Ser conscientes de la importancia de la comunicación emocional cuando os relaciones con los otros.
· Ser conscientes que somos responsables de nuestros propios sentimientos y que podemos escoger nuestra respuesta emocional ante una situación dada.
El principal objetivo de la educación emocional es el desarrollar las competencias emocionales y sociales, es decir, que el alumno adquiere conocimientos sobre las emociones, sea capaz de valorarlas (discriminarlas) y regularlas.
Por tanto, supone pasar de la educación afectiva a la educación del afecto, superando la concepción que entendía que educar era poner afecto al proceso educativo, por un concepto del quehacer docente que conlleva educar en competencias emocionales (Olbiol, 2005:157), es decir, no sólo se trata de saber unos conocimientos, sino que también hay que saber aplicarlos a la vida diaria del alumno, siendo el aula el primer lugar de experimentación, sin olvidar la familia y el grupo de iguales, para estos aprendizajes.
De una forma más concreta, Bisquerra (2000, p. 244; 2001, p. 47) establece que los objetivos generales de la educación emocional articulada en programas de intervención serían:
· Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones.
· Identificar las emociones en los demás.
· Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.
· Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas.
· Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas.
· Desarrollar la habilidad de automotivarse.
· Adoptar una actitud positiva ante la vida.
· Aprender a fluir (experiencia positiva).
Para entender adecuadamente el proceso histórico de la educación emocional se hace imprescindible tener presente que: “La educación tradicional ha primado el conocimiento por encima de las emociones” (Bach y Darder, 2002, p. 29). La supremacía de la “razón” promovida por la Ilustración ha sido el motivo principal de esta tendencia. Asimismo, y atendiendo al contexto políticoideológico español y al influjo del conductismo durante mediados del siglo XX, la incidencia sobre el papel de las emociones en el desarrollo de la personalidad integral del alumno debe ser contemplada como un recorrido de avances y retrocesos, hasta llegar a la situación actual, principios de la década de los noventa, cuyo impacto empieza a ser notable, tanto a nivel de normativa como en el desarrollo de prácticas educativas en la escuela.
PRINCIPIOS DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL
La educación emocional ha de atenderse como un elemento imprescindible para la promoción de una personalidad integral. A partir de las aportaciones de Bisquerra (2000, 2002) se destacan los principios siguientes:
a) El desarrollo emocional es una parte indisociable del desarrollo global de la persona: se concibe a la persona como una totalidad que abarca cuerpo, emociones, intelecto y espíritu. En este sentido, la educación debe atender a la educación de los sentimientos, en función de desarrollar y recobrar la capacidad de identificar los propios sentimientos, así como de expresarlos en forma auténtica y adecuada.
b) La educación emocional debe atenderse como un proceso de desarrollo humano, que abarca tanto lo personal como lo social e implica cambios en las estructuras cognitiva, actitudinal y procedimental.
c) La educación emocional debe ser un proceso continuo permanente que debe estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente.
d) La educación emocional debe tener un carácter participativo porque requiere de la acción conjunta y cooperativa de todos los que integran la estructura académico-docente-admistrativa de las instituciones educativas y porque es un proceso que exige la participación individual y la interacción social.
e) La educación emocional debe ser flexible porque cuanto debe estar sujeta a un proceso a un proceso de revisión y evaluación permanente que permita su adaptabilidad a las necesidades de los participantes y a las circunstancias presentes.
MODELOS DE EDUCACIÓN EMOCIONAL
A. MODELO SENTIMENTAL PARA ADOLESCENTES (OLIVEIRA, 1998).
· Tipo de modelo:
Es un modelo de educación emocional que pretende cambiar las actitudes y comportamientos de los adolescentes hacia patrones sociales propios de una cultura machista y basada en el patriarcado. El modelo centra toda su atención en el desarrollo de la identidad del adolescente, abogando por el refuerzo del bienestar subjetivo y por la construcción de un autoconcepto adecuado y por reforzar la aceptación en un entorno social. La escuela y el contexto familiar juegan un papel esencial en todo este proceso, sobre todo porque no se suele prestar excesiva atención a las necesidades de los adolescentes. Estas demandas son propias de los cambios del adolescente y que no encuentran con facilidad una respuesta por parte de las organizaciones sociales en las que se encuentran.
· Postulados fundamentales:
Hay que prestar atención a las demandas de los adolescentes para que construyan una identidad equilibrada, a partir de un proceso de potenciación de los sentimientos y las emociones. La familia y la escuela deben colaborar en esta tarea. Este tipo de actuaciones no puede circunscribirse únicamente a un horario reducido y parcelado. Hay que extenderlo a los diferentes escenarios de experimentación del alumno. El profesorado debe conocer muy bien los principales hitos del desarrollo, prestando especial atención al tránsito entre la niñez y la adolescencia: la pubertad.
B. MODELO DE EDUCACIÓN EMOCIONAL (SHAPIRO, 1997).
· Tipo de modelo:
Consiste en un modelo mixto: conjuga el desarrollo de la inteligencia emocional y la inteligencia social, desde una perspectiva educativa, y no sólo psicológica. Toma como referente de su modelo las aportaciones de Salovey y Mayer en torno al constructo de inteligencia emocional, posteriormente las vincula con la inteligencia social, primer referente teórico de la educación emocional.
· Postulados fundamentales:
La educación emocional debe servir para desarrollar en el alumno la capacidad empática. La forma pedagógica de hacerlo se debe basar en el establecimiento de normas claras, el entrenamiento en la asunción de responsabilidades, la creación de situaciones que propicien la autonomía y el uso de la sinceridad.
Otro aspecto importante, es el uso de pensamientos realistas. Ante un problema hay que facilitar la explicación, la búsqueda de soluciones, hacer uso del modelado para la Resolución de problemas y potenciar juegos de intercambio de ideas, en las que quién propone no es sometido a juicio o crítica destructiva. Es a partir de los cinco años, cuando se debe ir articulando experiencias, actividades y tareas que permitan abordar didácticamente el potencial de las emociones en el éxito para la vida, es decir, en alcanzar unos niveles adecuados de bienestar subjetivo y felicidad. Lo importante es que esta tarea trate de forma progresiva los dos frentes del aprendizaje emocional: la comprensión y el control emocional.
C. MODELO DE CO-EDUCACIÓN SENTIMENTAL (ALTABLE, 1997).
· Tipo de modelo:
Es un modelo que pretende educar en la expresión saludable de los sentimientos y de las emociones, a partir de la superación de los estereotipos de género.
Su metodología de trabajo es la investigación-acción, articulada en tres niveles de ejecución: primer nivel, actividad centrada en el alumno; un segundo nivel, la actividad centrada en el profesorado; y, un tercer nivel, la comunicación en base a la cooperación, la escucha activa y el respeto mutuo.
· Postulados fundamentales:
- La base de la educación de las emociones es la coeducación sentimental y sexual.
- La comunicación real es la base para una educación emocional libre de estereotipos.
- La forma de abordar didácticamente este tipo de educación emocional es mediante el uso de estrategias didácticas como: la visualización, la evocación, el dibujo libre, el silencio reflexivo y creador, la expresión verbal y corporal, entre otras.
D. MODELO TRIDIMENSIONAL (HERNÁNDEZ, 2000).
· Tipo de modelo:
Corresponde al enfoque constructivista de la educación socioafectiva. Una enseñanza constructivista que no contemple las variables socioafectivas, no permite potenciar el desarrollo del autoconcepto y de la autoestima, menguando, por tanto, una construcción del respecto hacia los demás adecuada. Se trata, por tanto, de un modelo de educación emocional tridimensional, es decir, entiende que la personalidad está formada por tres aspectos: cognición, afectividad y conductas.
· Postulados fundamentales:
Toda educación emocional debe contemplar tres aspectos:
- Procedimientos cognitivos: propiciar la detección de modos inadecuados de interpretar y valorar la realidad y sustituirlos por otros más adaptados. • Procedimientos afectivos: propiciar la mejora de los niveles de adaptación a través del control y la canalización de los sentimientos y las emociones.
- Procedimientos conativos: control de antecedentes y consecuentes de la conducta con la ayuda del profesor. Hernández (2000), nos propone una serie de orientaciones didácticas para trabajar la educación emocional en el aula.
- Exponer algunas ideas básicas respecto a los comportamientos y resaltar los moldes cognitivos utilizados.
- Ilustrar los moldes cognitivos con alguna historia, anécdota o analogía.
- Procurar que el alumno conecte lo expuesto con su propia experiencia, de forma individual y, posteriormente, de forma colectiva.
- Comentar en gran grupo las aportaciones más comunes, para facilitar el descubrimiento de los propios moldes cognitivos.
- Reforzar las principales ideas con actividades de expresión corporal, plástica, psicodramas o trabajos escritos.
- Promover la asunción de compromisos de cambio con planteamientos realistas y su revisión en sesiones sucesivas.
E. MODELO DE EDUCACIÓN EMOCIONAL (BISQUERRA, 2000).
· Tipo de modelo:
Se trata de un modelo mixto: conjuga el desarrollo de las competencias emocionales y de las competencias sociales.
Intervención psicopedagógica basada en el modelo de programas y de apoyo colaborativo. Recomendado para las unidades de orientación, departamentos de orientación, CRAER, etc…, así como para el apoyo en tutorías y acciones de convivencia.
CONCLUSIONES
La educación emocional es la capacidad para comprender las emociones y sentimientos, expresándolas de manera productiva, saber controlar las propias emociones dándoles una vía de salida como elemento de autorregulación y la capacidad para escuchar a las demás y para sentir empatía respecto de sus emociones
La educación emocional por tratarse de una formación para la vida, debe desarrollarse preferentemente desde los primeros años de vida.
Los beneficios son de dos tipos: por una parte, es un factor de calidad para el sistema educativo, y, por otra parte, orienta al individuo a construir un bienestar equilibrado y coherente.
El desarrollo emocional es una parte indisociable del desarrollo global de la persona, esta debe atenderse como un proceso de desarrollo humano continúo y permanente, debe tener un carácter participativo y flexible porque cuanto debe estar sujeta a un proceso de revisión y evaluación permanente.
Existen modelos de educación emocional, entre los más conocidos tenemos: el modelo sentimental para adolescentes (Olivera), modelo de educación emocional (shapiro), modelo de co-educación sentimental (Altable), modelo tridimensional (hernández), y el modelo de educación emocional (bisquerra).
BIBLIOGRAFÍA
1. ABARCA, M. (2003). La educación emocional en la educación primaria: currículo y práctica. Tesis Doctoral no publicada. UB. Barcelona.
2. ÁLVAREZ, M. (2001). Diseño y evaluación de programas de educación emocional. Edit. Escuela Española. Madrid
3. OLIVEIRA, M. (1998). La educación sentimental: Una propuesta para adolescentes. Edit. Icaria. Barcelona.
4. BISQUERRA, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Edit. Praxis Barcelona.
5. OLBIOLS, M. (2005). Disseny, desenvolupament i avaluació d’un programa d’educació emocional en un centre educatiu. Tesis Doctoral no publicada. UB. Barcelona
6. SHAPIRO, L. (1997). La inteligencia emocional de los niños. Una guía para padres y maestros. Edit. Javier Vergara S.A. Buenos Aires.
7. STEINER, C. (1998) La educación Emocional. Edit. Verlap. S.A. Buenos Aires.
No hay comentarios:
Publicar un comentario