sábado, 22 de octubre de 2011

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA GESTIÓN EDUCATIVA

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN  LA GESTIÓN EDUCATIVA

Prof. David Monsalve Díaz

NECESIDAD DE UNA FORMACIÓN EMOCIONAL

Las instituciones educativas como las demás instituciones, atraviesan una etapa donde experimentan cambios radicales en la forma de conducir los asuntos de su institución. Esto hace suponer, que requieren los servicios de directores que trabajen y fomenten lo que hoy se considera como punto de partida para el crecimiento institucional tanto en el aspecto pedagógico como en el aspecto de la gerencia educativa. El liderazgo con inteligencia emocional es un elemento esencial para lograr una adecuada conducción de la institución educativa.

Esta  investigación demuestra que para desarrollar una gestión educativa de alta calidad, donde se evidencie un alto nivel en el manejo de las relaciones intra e interpersonales de los directivos, personal docente y de los demás miembros de la comunidad educativa y que permite desarrollar un excelente clima institucional, se requiere del conocimiento de las emociones y de los componentes de la inteligencia emocional. De este modo, harán posible que el desarrollo del proceso educativo contribuya a la formación integral de los estudiantes y como consecuencia, brindar un servicio educativo de alta calidad.

Fischam (2002) dice: “el liderazgo personal se logra cuando el individuo emprende el camino trabajando su autoestima, creatividad, visión, equilibrio y capacidad de aprender, el liderazgo interpersonal se logra posteriormente, cuando la persona domina la comunicación, aprende a dirigir a otros trabajando en equipo y a servir a sus seguidores” (p 19).

Esto implica la necesidad de trabajar aspectos personales que tienen que ver con la inteligencia emocional. Es conveniente que los directivos dominen habilidades de liderazgo porque el mundo de cambio lo necesita. Un buen líder mantiene una adecuada inteligencia emocional.

Las investigaciones demuestran que muchos líderes en el mundo entero se están dando cuenta de que en algunos casos el prestar atención a los sentimientos ayuda a ahorrar tiempo, aprovechar más oportunidades y aprovechar las energías en conseguir mejores resultados. Muchas de las mejores decisiones de las organizaciones más dinámicas y de éxito se deben, en parte a la inteligencia emocional.

Este es el mundo que requiere Líderes Situacionales, líderes dispuestos a “hacer lo que más conviene hacer en el momento”. Líderes flexibles a las necesidades humanas y al contexto.

Los estudios neurológicos demuestran las habilidades diferenciadas de nuestros hemisferios cerebrales, lo racional en el hemisferio izquierdo y lo emocional y creativo en el derecho.
Por eso, a veces se dice: “administre desde el izquierdo y lidere con el derecho”. Utilizar ambos hemisferios es desarrollar ampliamente nuestra potencialidad de actuar. El Liderazgo lo llevan adelante exitosamente las personas que reúnen las cualidades de “Inteligencia racional” para el cumplimiento de metas y de “Inteligencia emocional” para entender y motivar al grupo de personas. Entonces vemos que la combinación que más ayuda a un líder es la que complementa ambas inteligencias.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Según Mayer y Salovey (1990), inteligencia emocional es definida como “la forma de inteligencia social que implica la capacidad de supervisarse a uno mismo y a otros, sus sentimientos y emociones, para diferenciar entre ellos y utilizar esta información para conducir el pensamiento y la acción”.

En 1990, Salovey incluyó las inteligencias personales de Gardner en su definición básica de inteligencia emocional, ampliando estas capacidades a cinco esferas principales relacionadas al liderazgo y la eficacia interpersonal: “1. Conocer las propias emociones: reconocer un sentimiento mientras ocurre. 2. Manejar las emociones: manejar los sentimientos para que sean los adecuados. 3. Encontrar la motivación: ordenar las emociones al servicio de un objetivo mayor, desarrollando la capacidad de “automotivarse”. 4. Reconocer las emociones de los demás: la empatía. 5. Manejar las relaciones: manejar las emociones de los demás dentro del contexto interpersonal y social. Estas habilidades se relacionan al liderazgo y la eficacia interpersonal (Goleman. 1998. p 64).
Otros autores sostienen que: “La inteligencia emocional abarca cualidades como la comprensión de las propias emociones, la capacidad de saber ponerse en el lugar de otras personas y la capacidad de conducir las emociones de forma que mejore la calidad de vida.” (Martín y Boeck, 1997, p. 21).
Claude Steiner (1998, pp.40-41), en concordancia con Salovey,  describe cinco categorías de la inteligencia emocional, proponiendo  a los dos últimas el  reparar el daño emocional y combinarlo todo: “…La escala de la inteligencia emocional, consta de cinco habilidades: conocer sus propios sentimientos, experimentar empatía, aprender a manejar nuestras emociones, reparar  el daño emocional, combinarlo todo o interactividad emocional”. 
Al respecto, Daniel Goleman (1999,p.95), define la Inteligencia Emocional como la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos mientras éstos se experimentan, dándole una atención progresiva, de poder automotivarse para mejorar positivamente las emociones internas y las relaciones con los demás. Goleman describe cinco esferas principales de la inteligencia emocional, ellos son: “Conocer las propias emociones o la conciencia de uno mismo,  manejar las emociones, la propia motivación, reconocer emociones en los demás, es decir la empatía y manejar las relaciones”. 
Wilks (1999, p. 28), agrega la categoría “transformación de las emociones” a las cinco descritas por Goleman: “A estas cinco categorías de inteligencia emocional enumeradas por Daniel Goleman, yo añadiría otro: Transformar las emociones…”.
Otros autores manifiestan que: “La inteligencia emocional es el conjunto de necesidades emocionales, de impulso y de valores verdaderos de una persona, y dirige toda su conducta visible. Los intereses de la persona nos indican lo que le  gusta hacer a esa persona... Las habilidades mentales o físicas nos indican lo que puede hacer la persona... Pero la inteligencia emocional de la persona determina lo que hace y lo que hará la persona” (Simmons y Simmons, 1998, p. 26-27).
Por otro lado, Ryback (1998, p. 89) al respecto afirma que: “La mejor manera de definir la inteligencia emocional es considerar que se trata de la capacidad de aplicar la conciencia y la sensibilidad para discernir los sentimientos y subyacentes de la comunicación interpersonal, para resistir la tentación que mueve a reaccionar de una manera impulsiva irreflexiva, obrando en vez de ello con receptividad, autenticidad y sinceridad”.
El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Esta teoría introdujo dos tipos de inteligencias muy relacionadas con la competencia social, y hasta cierto punto emocional: la Inteligencia Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal.
Podemos definir a la Inteligencia Emocional como el conjunto de capacidades emocionales que permiten reconocer las propias emociones y expresarlas adecuadamente, mantener la automotivación y el autocontrol para el logro de objetivos deseados, reconocer emociones en los demás experimentando empatía, reparar el daño emocional y manejar adecuadamente las relaciones, transformar las emociones negativas en positivas e interactuar de manera efectiva.
La Inteligencia Emocional comienza por el conocimiento de uno mismo (lo que Peter Senge denomina “Dominio Personal” (siendo las demás disciplinas: Visión compartida, Trabajo en Equipo, Liderazgo y la Disciplina Sistémica – que engloba a las demás-

PRINCIPOS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Recepción: Cualquier cosa que incorporemos por cualquiera de nuestros sentidos.
Retención: Corresponde a la memoria, que incluye la retentiva (o capacidad de almacenar información) y el recuerdo, la capacidad de acceder a esa información almacenada.
Análisis: Función que incluye el reconocimiento de pautas y el procesamiento de la información.
Emisión: Cualquier forma de comunicación o acto creativo, incluso del pensamiento.
Control: Función requerida a la totalidad de las funciones mentales y físicas.
Estos cinco principios se refuerzan entre si. Por ejemplo, es más fácil recibir datos si uno está interesado y motivado, y si el proceso de recepción es compatible con las funciones cerebrales. Tras haber recibido la información de manera eficiente, es más fácil retenerla y analizarla. A la inversa, una retención y un análisis eficientes incrementarán nuestra capacidad de recibir información. De modo similar, el análisis que abarca una disposición compleja de las tareas de procuramiento de información, exige una capacidad para retener (recordar y Asociar) aquello que se ha recibido. Es obvio que la calidad de análisis se verá afectada por nuestra capacidad para recibir y retener la información.
DIMENSIONES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

A las cinco dimensiones emocionales difundidas por Goleman (conocer las propias emociones, manejo de las emociones, la propia motivación, reconocimiento de las emociones en los demás y manejo de las relaciones), se incluye la habilidad de reparación del daño emocional, propuesto por Claude Steiner (1998. p. 41) y transformación de las emociones agregadas por Wilks (1999. p. 28).
De estas evidencias surgen las dimensiones de la Inteligencia Emocional expuestas por Goleman (1999, p. 68), y las veinticinco (25) aptitudes emocionales que las compone, estas están agrupadas en dos facultades, la aptitud personal y la aptitud social:
Aptitud personal:
·           Conciencia emocional: Autoevaluación precisa, Confianza en sí mismo
·           Autorregulación: Autocontrol, Confiabilidad, Escrupulosidad.Adaptabilidad, Innovación
·           Motivación: Afán de triunfo, Compromiso, iniciativa, Optimismo
Aptitud social:
·          Empatía: Comprensión a los demás, Orientación hacia el servicio, Aprovechar la diversidad, Conciencia política
·          Habilidades sociales: Influencia, Comunicación, Manejo de conflictos, Liderazgo, Catalizador de cambios, Establecer vínculos, Colaboración y cooperación, Capacidad de equipo.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL ÉXITO DEL LÍDER

Liderazgo es conducir a la acción, lograr que otros hagan el trabajo con ganas y se conviertan también en líderes. El líder es quien dice hagamos, organiza recursos y canaliza el potencial de las personas. En tal sentido, el liderazgo requiere de la inteligencia racional para la planificación de tareas y la inteligencia emocional para la conducción del grupo humano. Es una cuestión que depende de la actitud, de valores, principios y no sólo de la influencia del líder. Esto conllevará a que todos cosechen no sólo éxitos, sino además, sean felices con lo que son, con lo que hacen y con lo que tienen; que disfruten con el servicio que brindan, haciendo el bien que saben hacer. Esto implica que el líder no sólo debe tener una sólida formación académica profesional, sino también, educación emocional de alto nivel; es decir, una sólida formación integral de su personalidad.

CONCLUSIONES

Existe la necesidad de trabajar aspectos personales que tienen que ver con la inteligencia emocional. Es conveniente que los directivos dominen habilidades de liderazgo porque el mundo de cambio lo necesita. Un buen líder mantiene una adecuada inteligencia emocional.
Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Esta teoría introdujo dos tipos de inteligencias muy relacionadas con la competencia social, y hasta cierto punto emocional: la Inteligencia Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal.

BIBLIOGRAFÍA

1.      GOLEMAN, D. (1998). La inteligencia Emocional. Editorial Verlap. S.A. Buenos Aires.
2.      GOLEMAN, D (1999). La práctica de la Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós
3.      MARTÍN, D.  y BOECK, K. (1998). Qué es la Inteligencia Emocional. Edit. Edaf, S.A. Madrid.
4.      RYBACK, D. (1998). Trabaje con su Inteligencia Emocional, Madrid. Edit. Edaf,   S.A. España.
5.      SALOVEY, P. Y MAYER, J. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition & Personality, 9, pp. 185-211.
6.      STEINER, C. (1998) La educación Emocional. Edit. Verlap. S.A. Buenos Aires
7.      SIMMONS, S. y SIMMONS, J. (1998). Cómo medir la Inteligencia   Emocional. Edit. Ibérica Grafic, S.L. Madrid.
8.      WILKS, F. (1999). Emoción Inteligente. Edit. Planeta, S.A... Barcelona.

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