sábado, 22 de octubre de 2011

PROCESAMIENTO DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL A NIVEL PERSONAL

PROCESAMIENTO DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL A NIVEL PERSONAL

CÓMO FUNCIONAN LAS EMOCIONES
Para comprender cómo funcionan las emociones, es importante conocer lo que algunos teóricos nos hablan de ello.

EMOCIÓN
Un diccionario de psicología define la emoción como esa determinada categoría de experiencias, para las que utilizamos las más dispares expresiones lingüísticas: amor, odio, ira, enojo, frustración, ansiedad, miedo, alegría, sorpresa, desagrado. Son un estado complejo que incluye una percepción acentuada de una situación y objeto, la apreciación de su atracción y repulsión consciente y una conducta de acercamiento o aversión. Etimológicamente emoción proviene de movere que significa moverse, más el prefijo "e" que significa algo así como "movimiento hacia". Por otro lado, Goleman afirma: “En esencia, todas las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos ha inculcado. El término emoción se refiere a un sentimiento y sus pensamientos característicos, a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias a actuar” (1998, p. 331).

CLASES DE EMOCIONES
Daniel Goleman (1998, p. 331-332), hace una descripción de ocho familias de emociones, que agrupan a otras como miembros. “Los investigadores continúan discutiendo acerca de qué emociones, exactamente, pueden considerarse primarias – el azul, el rojo y el amarillo de los sentimientos, a partir de los cuales surgen todas las combinaciones - , o incluso si existen realmente esas emociones primarias.  Algunos teóricos proponen familias básicas, aunque no todas coinciden en cuáles son. Los principales candidatos y algunos miembros de su familia son:
·       IRA: furia, ultraje, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, aflicción, acritud, animosidad, fastidio, irritabilidad, hostilidad y, tal vez en el extremo, violencia y odio patológicos.
·      TRISTEZA: congoja, pesar, melancolía, pesimismo, pena, autocompasión, soledad, abatimiento, desesperación y, en casos patológicos, depresión grave.
·      TEMOR: ansiedad, aprensión, nerviosismo, preocupación, consternación, inquietud, cautela, incertidumbre, pavor, miedo, terror, en un nivel psicopatológico, fobia y pánico.
·      PLACER: felicidad, alegría, alivio, contento, dicha, deleite, diversión, orgullo, placer sensual, estremecimiento, embeleso, gratificación, satisfacción, euforia, extravagancia, éxtasis y, en el extremo. Manía.
·       AMOR: aceptación, simpatía, confianza, amabilidad, afinidad, devoción, adoración, infatuación, ágape (amor espiritual).
·       SORPRESA: Conmoción, asombro, desconcierto.
·       DISGUSTO: desdén, desprecio, menosprecio, aborrecimiento, aversión, disgusto, repulsión.
·       VERGÜENZA: culpabilidad, molestia, disgusto, remordimiento, humillación, arrepentimiento, mortificación y contrición”.

En concordancia con Goleman, Wilks (1999, p. 47) describe las siguientes emociones: “Agresividad, enojo, ansiedad, aburrimiento, depresión, envidia, miedo, pena, culpa, odio, esperanza, soledad, amor, orgullo, rechazo”.

Según Torrabadella (2001, pp. 23-26) existen cinco emociones básicas: alegría y afecto, consideradas “positivas”, porque nos proporcionan vivencias de bienestar; miedo, ira y tristeza consideradas “negativas”, pero que son buenas porque nos mueven a alejarnos o a intentar cambiar las situaciones que nos perjudican.

EMOCIONES QUE AFLIGEN
Son aquellas que promueven o mantienen los procesos de enfermedad a través de una serie de conexiones psiconeuroinmunológicas. Entre estas emociones que se consideran desagradables tenemos:
- La Ira o Rabia, la cual abarca tres etapas: desconfianza ante el medio que rodea la persona, sentimiento de molestia o rabia como tal y la conducta expresiva como gritar, agredir, romper o tirar objetos.
- La Depresión, es decir, la tristeza acompañada de una visión negativa de sí mismo, el mundo que lo rodea y su futuro, esta afecta cualquier proceso de recuperación de cualquier otra enfermedad.
- La Ansiedad, que consiste en una preocupación constante y excesiva por los acontecimientos en nuestra vida diaria.
- La Represión o Negación, es donde la persona no expresa o no toma conciencia de que existe algo que le causa molestia o dolor emocional, siendo grave para nuestra salud integral.
Los sentimientos son como “tonalidades” afectivas que combinan varias emociones. Éstos a su vez, conforman el estado de ánimo, la afectividad. Cómo te sientes depende de tu afectividad, tus sentimientos depende de tus emociones. Tus emociones la forman tus sentimientos, y estos la forman tu afectividad, que depende de cómo te sientes. Las respuestas fisiológicas son específicas para cada emoción. Cada una se corresponde a ciertas sensaciones corporales en unos órganos concretos. (Torrabadella, 2001, p. 24).
CÓMO OCURRE LA EDUCACIÓN DE LAS EMOCIONES PERSONALES
A nuestro modo de entender, la educación emocional no ocurre ni se da de manera aislada, ni tan sólo se da a nivel personal, es también fruto del proceso de relaciones interpersonales, en el cual la persona humana interactúa con sus semejantes de manera racional y emocional. Cabe indicar, en este apartado nos estamos refiriendo a los sucesos que de algún modo creemos que se producen en el organismo humano, cuando este recibe la formación emocional.
A.- DESDE EL PUNTO DE VISTA BIOLÓGICO- CEREBRAL
La educación  emocional es función preeminentemente del cerebro en interacción con la persona total. Influyen también en ella el factor de la herencia, el aprendizaje y los cambios físicos o químicos. En este sentido  Simmons y Simmons nos dice: “La inteligencia emocional, como la inteligencia intelectual, es principalmente una función del cerebro. Las reacciones emocionales, tanto las innatas como las aprendidas, se almacenan en el sistema límbico del cerebro. Un sentimiento o una motivación que sea puramente emocional, no verbal, puede residir únicamente en el sistema límbico... Las decisiones que hemos tomado acerca de lo correcto y de lo incorrecto, de lo que debemos y de  lo que no debemos hacer, de lo que da resultado y de lo que no lo da, se almacenan en el neocórtex del cerebro, pero tienen valores y conexiones emocionales que se encuentran en el sistema límbico...Aunque la inteligencia emocional se almacena en el cerebro atañe e interacciona con la persona total:  a sus aspectos mentales, físicos, emocionales y de conducta...Esto sucede por la interacción de tres influencias principales: la herencia, el aprendizaje y los cambios físicos o químicos que tienen lugar en el cuerpo como consecuencia de fuerzas externas. Solemos llamar a estos tres factores naturaleza, crianza y lesión” (1998,  pp. 33-35).

Las amígdalas que poseen los seres humanos, una a cada costado del cerebro desempeñan un papel imprescindible en el cerebro emocional. Goleman lo explica así: “El hipocampo y la amígdala eran dos partes claves del primitivo “cerebro nasal” que, en la evolución, dio origen a la corteza y luego a la neocorteza. En nuestros días, estas estructuras límbicas se ocupan de la mayor parte del aprendizaje y el recuerdo del cerebro; la amígdala es la especialista en asuntos emocionales. Si la amígdala queda separada del resto del cerebro, el resultado es una notable incapacidad para apreciar el significado emocional de los acontecimientos; a veces se llama a esta condición “ceguera afectiva”… La amígdala actúa como depósito de la memoria emocional, y así tiene importancia por sí misma; la vida sin amígdala es una vida despojada de significados personales.” (1998, p. 34). 

“Además del efecto, hay otros factores relacionados con la amígdala; de ella depende todas las pasiones… Las lágrimas, una señal emocional singular de los seres humanos, son desencadenados por la amígdala y por una estructura cercana,…”(Goleman, 1998, p. 34).
“La investigación de LeDoux explica cómo la amígdala puede ejercer el control sobre lo que hacemos incluso mientras el cerebro pensante, la neocorteza, está intentando tomar una decisión… Las señales provenientes de los sentidos permiten que la amígdala explore cada experiencia en busca de problemas. Esto coloca a la amígdala en un lugar destacado en la vida mental, algo así como el de un centinela psicológico que desafía cada situación, cada percepción…, la amígdala reacciona instantáneamente, como una red de transporte nerviosa, telegrafiando un mensaje de crisis a todas las partes del cerebro.” (Goleman, 1998, p.35).
En nuestro cerebro, la amígdala constituye algo parecido a una compañía de alarma. Goleman nos dice: “Cuando suena una alarma de temor, por ejemplo, esta envía mensajes urgentes a cada parte importante del cerebro: provoca la secreción de las hormonas que facilitan la reacción de ataque-o- fuga, moviliza los centros del movimiento y actúa el sistema cardiovascular, los músculos y los intestinos… La extensa red de conexiones nerviosas de la amígdala le permite, durante una emergencia emocional, atraer y dirigir gran parte del resto del cerebro, incluida la mente racional.” (1998, p. 36).
LeDoux (citado por Goleman1998, p. 37) descubrió un conjunto más pequeño de neuronas que conduce directamente desde el tálamo hasta la amígdala, además de aquellos que recorren la vía más larga de neuronas a la corteza. Esta vía más pequeña y más corta – una especie de callejón nervioso – permite a la amígdala recibir algunas entradas directas de los sentidos y comenzar una respuesta antes de que queden plenamente registrados por la neocorteza… La amígdala puede hacer que nos pongamos en acción mientras la neocorteza – algo más lenta pero plenamente informada – despliega su plan de reacción más refinado.
 “Algunas reacciones emocionales y memorias emocionales pueden formarse sin la menor participación consciente y cognitiva.” La amígdala puede albergar recuerdos y repertorios de respuestas que efectuamos sin saber exactamente por qué lo hacemos porque el atajo desde el tálamo hasta la amígdala evita completamente la neocorteza.” (Goleman, 1998, p. 39).
“En las verdaderas o supuestas crisis emocionales, la amígdala toma la delantera antes de que el neocórtex se haga una idea clara de la situación en su totalidad y haya podido decidir acerca del rumbo más adecuado a seguir.” (Martín y Boeck, 1997, p. 49).
B.  DESDE EL PUNTO DE VISTA PSICOLÓGICO
     Según Wilks (1999, p.p. 43-44), al experimentar cada emoción se da un ciclo de aprendizaje, permite examinar y cambiar pensamientos y actitudes: “Atravesamos un ciclo de aprendizaje cuando experimentamos una emoción. La emoción se dispara con un acontecimiento que puede ser espectacular o tan  trivial que apenas si se nota.  La  reacción  puede  ser una rabia incontrolable, punzadas de pena, un amargo sentimiento de  culpabilidad  o  la parálisis que produce la depresión.  Sea cual sea la reacción emocional, nos da la posibilidad de ver la vida de modo distinto y de examinar nuestras suposiciones, nuestros valores y nuestras creencias vitales. Cuando lo hayamos hecho, podremos modificar parte del pensamiento que nos ha llevado a este estado emotivo; esto puede dar como resultado nuevas actitudes y, quizá, nuevos comportamientos. Si aprendemos la lección que la emoción nos está dando, podremos bajarnos del ciclo. De lo contrario, el ciclo tiende a repetirse en forma de espiral alimentada por lo negativo”.















CONCLUSIONES

Las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos ha inculcado.

Aún no hay consenso entre los investigadores sobre qué emociones pueden considerarse primarias, algunos consideran a un grupo formado por: la ira, tristeza, temor, placer, amor, sorpresa, disgusto y vergüenza.

Hay emociones que afligen y son aquellas que promueven o mantienen los procesos de enfermedad a través de una serie de conexiones psiconeuroinmunológicas. Entre estas emociones que se consideran desagradables tenemos: la Ira o rabia, la depresión, la ansiedad y la represión o negación.

La educación  emocional es función preeminentemente del cerebro en interacción con la persona total. Influyen también en ella el factor de la herencia, el aprendizaje y los cambios físicos o químicos.

Las amígdalas que poseen los seres humanos, una a cada costado del cerebro desempeñan un papel imprescindible en el cerebro emocional.

Al experimentar cada emoción se da un ciclo de aprendizaje, permite examinar y cambiar pensamientos y actitudes.

BIBLIOGRAFÍA

1.      GOLEMAN, D. (1998). La inteligencia Emocional. Editorial Verlap. S.A. Buenos Aires.
2.      SIMMONS, S. y SIMMONS, J. (1998). Cómo medir la Inteligencia   Emocional. Edit. Ibérica Grafic, S.L. Madrid.
3.      MARTÍN, D.  y BOECK, K. (1998). Qué es la Inteligencia Emocional. Edit. Edaf, S.A. Madrid.
4.      TORRABADELLA, P. (2001). Cómo desarrollar la Inteligencia Emocional. Edit. Océano Ambar. Barcelona.
5.      WILKS, F. (1999). Emoción Inteligente. Edit. Planeta, S.A... Barcelona.

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